Turquía 2004.5º día de viaje
El quinto día de viaje por Turquía llegamos a Bursa, una ciudad cuya historia está ligada a la del Imperio Otomano del que fue capital y a la ruta de la seda (aún hoy sigue siendo un importante centro de producción de capullos y telas)
Nuestro primer objetivo era visitar la imponente mezquita de Ulu Camii, un gran prisma de piedra coronado por 20 cúpulas pero como estaban a punto de empezar los oficios religiosos el guía nos dio tiempo libre que aprovechamos para callejear por el bazar cubierto que está justo al lado.
En las calles del mercado ondeaban multitud de banderas con el rostro de Ataturk, considerado el padre de la patria por la mayoría de los turcos (otros lo acusan de querer europeizar el país a cualquier precio) .Es imposible recorrer Turquía sin tener noticia de este hombre, primer presidente de la actual República Turca y cuyo nombre significa “Padre” o “antepasado”. Su gobierno declaró a Turquía como república laica (recordad que el uso del velo en las facultades estuvo prohibido hasta 2010…), impuso el alfabeto latino y permitió votar a las mujeres.
Pronto una pequeña tienda de artesanía repleta de vasijas de bronce, telas de colores y marionetas llamó nuestra atención. No pudimos resistirnos a entrar y el mercarder pidió a su pupilo, un niño de unos 8 años que fuese a buscar te para todos. Sin saberlo, habíamos entrado en Karagoz Antique Shop (Sección Carsi del Bazar Cubierto de Bursa) y nuestro amable anfitrión era ni más ni menos que Mr Rafet Çelikkol, una de las personas que más ha hecho por recuperar la tradición del teatro de sombras turco y que tiene una maravillosa colección de marionetas artesanales en su pequeña tienda.
El teatro de sombras turco y sus personajes más representativos nacieron en la ciudad de Bursa a mediados del S.XIV.
Cuenta la tradición que durante la construcción de la Gran Mezquita, que congregó a los mejores maestros de obras del imperio, se hizo popular un joven capataz llamado Karagöz que pasaba más horas representando hilarantes parodias, algunas bastante subidas de tono, que dándole al pico y la pala. Sus cualidades para la comedia eran tales que el resto de compañeros de faena abandonaban sus quehaceres para seguir sus representaciones en las que solía acompañarle otro trabajador llamado Hacidav. Las andanzas del dúo cómico llegaron a oídos del Gran Sultán Yildirim Beyazit, mecenas de la obra. El sultán, que no destacaba por su sentido del humor, sino por su ardor guerrero fraguado en el campo de batalla contra los primeros cruzados, ordenó de inmediato la ejecución de ambos jóvenes por impedir el correcto avance de las obras. Karagöz y Hacidav no volvieron a contar más chistes pero fue tal el cariño y aprecio que les tenían sus compañeros que decidieron reproducir sus siluetas en piel de camello y seguir representando sus comedias como homenaje. Así nació el teatro de sombras turco también conocido simplemente como Karagöz.
Mr Rafet quiso hacernos una demostración de cómo funcionaba y tras apagar las luces de la tienda se encaramó en un taburete para encender un pequeño escenario de piel de camello muy fina con telones de colores a los lados. Se iluminaba por detrás trasluciendo las sombras de sus dos personajes: En su historia Karagöv era del Barca y Hacidav del Madrid y discutían sobre qué equipo era mejor. Era un guión sencillo pero hilarante donde mezclaba nombres de jugadores con expresiones de aprobación. Nos ganó a todos y en media hora consiguió que quisiéramos llevarnos a Karagöz y Hacidav a casa.
Las marionetas son realmente preciosas. Están hechas de piel de camello y pintadas en vivos colores que se intensifican al pasar la luz. Tienen sencillas articulaciones de cuerda en hombros y cintura que permiten el movimiento. Las hay de varios tamaños, nosotros compramos 2 pequeñas y es un recuerdo del viaje al que tengo mucho cariño (no recuerdo el precio, pero no son caras)

Tras nuestra fantástica experiencia en el bazar nos reunimos con el resto del grupo para visitar la Mezquita. En su origen formaba parte de un complejo sanitario, educativo y religioso, pero tras el terremoto de 1855 solo quedan la mezquita, la tumba del sultán, un madrasa, el hamam y el hospital. Nosotros solo visitamos la mezquita. Tras el oficio religioso había quedado un olor a multitud bastante desagradable, lo que unido al calor que nos provocaba ir cubiertas de la cabeza a los pies hizo que acortáramos bastante la visita. En el interior destacan las altas y numerosas columnas, las ricas caligrafías que invaden todo y el púlpito de madera tallada.
Tras la mezquita visitamos la Tumba Verde llamada así por estar revestida de azulejos de ese color y que no llamó demasiado nuestra atención.
Ese día el guía nos había reservado mesa en un restaurante bastante elegante donde nos sirvieron Kebab y ensalada en bonitos platos de cerámica pintada a mano y donde una vez más nos sorprendieron con la calidad de la comida turca. Está todo buenísimo y la saboreamos con gusto mientras pensábamos en nuestro siguiente destino: nos vamos a Estambul!
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texto y fotografías © O ViaxaDoiro,2011
Hola Helena! A mi me pasa los mismo, estoy recordando un montón de cosas que creía olvidadas.Cuando me pongo un artículo empiezo mirando las fotos y poco a poco van despertando mis recuerdos, un detalle aquí, una anécdota allá...mi pareja también va recordando y después de un par de días...recuerdos rescatados! Seguro que un día te animas y nos cuentas tus recuerdos de Turquía en tu blog.Me encantaría leerlos!