Mi madre tiene una capacidad especial para llamarme por teléfono en los momentos más inesperados e inoportunos. De todas sus llamadas recuerdo una especialmente: acababa de subir 365 escalones (si, uno por año, pero todos de golpe y el equivalente a subir 22 pisos de un edificio normal) cuando aún con la lengua fuera sonó el teléfono:
Hola hija ¿dónde estás? -acabo de llegar a cima de la Pirámide del Sol, mamá
¿y porqué respiras fuerte?¿te pasa algo?-es que son muchos escalones y muy empinados…
¿y qué se ve?¿es bonito? y ahí por primera vez miré a mi alrededor y le dije-si mamá, es precioso.
He recordado está anécdota porque hace unos días fue noticia el envío del primer tweet desde la cima del Everest. El protagonista de esta “hazaña” @kentooncool, dijo al respecto: “Yo ya he podido llegar a la cima del Everest 8 veces en el pasado, pero esta es la primera vez que puedo compartir en tiempo real la emoción de lograr esto con aquellos que se encuentran en mi hogar.”
Y yo me imagino al pobre Kenton, agotado tras un esfuerzo sobrehumano, con los dedos congelados y tras haberse hecho sus necesidades encima sacando el teléfono y diciendo-si mama, es precioso.
Lo siento si alguien me considera antigua o egoísta pero creo que hay momentos en la vida en que uno tiene que respirar hondo, mirar a sus compañeros de ascensión, disfrutar de sus logros y sentirse el Rey del Mundo por un instante. Pienso que ni un millón de tweets o llamadas pueden hacer sentir la emoción de un ascenso a alguien que no lo ha realizado y que hay que defender el derecho de disfrutar de ciertos momentos en soledad.
Y dejad de poner antenas en el Himalaya, por favor!
Muy acertada tu reflexion. El hombre este que subió a la montaña me pregunto ¿qué lo hizo para mandar un tweet? ¿para que los demás lo supiese? ¿O lo hizo como reto personal y sólo personal? Lo bueno es que según dices ya había estado antes allí con lo cual imagino que lo haría para tweetearlo, en cualquier caso creo que es de locos.
Eso y que dejen de poner antenas en el Himalaya.
Simplemente decirte que estoy muy de acuerdo con lo que dices en el artículo. Hay algo que también me gustaría que se recuperase: el poder estar tranquilamente viajando en un tren o en un autocar disfrutando del viaje, sin tener que oir todas las llamadas de móvil o el zumbido de los ordenadores portátiles.
Totalmente verídico, eso de que en el momento más inoportuno te llamen y tengas que coger el telefono, más cuando estas en un destino alejado y cualquier segundo de demora es un pálpito en el corazón de la familia que quiere saber que estamos bien xDD
Desconocía lo del Everest y el tweet, hay que estar enganchado coño jaja
Saludos!!!
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