
Una de las cosas que nos hacía más ilusión conocer en Yosemite era el Mariposa Grove ó Bosque Mariposa. Este bosque al Sur del parque cuenta con varios ejemplares de secuoyas gigantes que llevan ahí más de 1.500 años.
Desde Yosemite Valley tomamos la carretera 41 y aproximadamente 1 hora más tarde estábamos en nuestro destino. Dejamos el coche en el aparcamiento y nos lanzamos en busca de gigantes!
Seguimos la senda de tierra señalizada que va pasando por las secuoyas más conocidas. Aquellas que por un motivo u otro tienen hasta nombre propio. La primera que nos encontramos casi al principio del camino fue EL MONARCA CAIDO (The Fallen Monarch): esta secuoya de gran porte se cayó hace más de 300 años y sorprendentemente la madera está casi intacta. Somos bastantes los que queremos hacernos fotos junto a sus espectaculares raíces, así que tenemos que esperar turno. Parecemos un montón de liliputienses haciéndonos fotos con un Gulliver caído.

Los siguientes gigantes que nos encontramos son las conocidas como EL SOLTERO Y LAS 3 GRACIAS (The bachelor & the 3 graces) Se trata de un conjunto de 4 secuoyas que han crecido tan juntas que se casi se tocan en la base. Es impresionante mirar hacia arriba y ver a sus afinadas copas perderse en la perspectiva.
Unos metros adelante se encuentra el GRIZZLY GIGANTE que desde luego hacer honor a su nombre. Tiene unos 1.800 años y no sólo es altísimo sino que tiene un porte y unas ramas que impresionan. En el folleto explicativo que nos dieron decía que una de las ramas tiene un diámetro de ¡2 metros! Harían falta 2 personas para abrazarla, y sólo estamos hablando de una rama…Lo dicho: IMPRESIONANTE.
Seguimos avanzando y nos encontramos otro de los míticos habitantes de este bosque: EL ARBOL TUNEL DE CALIFORNIA (California Tunel Tree) Este lo conocíamos por las típicas postales donde se ve una diligencia atravesándolo. A finales del S.XIX se abrieron pasos a través de dos secuoyas en Yosemite y esta es la única que queda en pie.

Además de las secuoyas “famosas” hay muchas otras diseminadas por el bosque, no menos impresionantes. Una cosa sorprendente que descubrimos en la visita es que los incendios causados por los relámpagos son fundamentales para que las secuoyas jóvenes puedan prosperar ya que es la única manera de reducir la competencia con los arboles de hoja caduca. Durante años, este hecho era desconocido por los encargados del parque que con la mejor intención trataron de evitarlos. Este es el motivo de que apenas haya secuoyas jóvenes en el bosque y de que se estén realizando quemas controladas para retirar las capas vegetales acumuladas y poder recuperar el ciclo natural de incendios.
Acabamos nuestra excursión aún de día por lo que intentamos llegar al mirador de Glacier Point, que prometía unas maravillosas vistas con la puesta de sol sobre el Valle de Yosemite pero desistimos a medio camino viendo que anochecía. Cambiamos de planes y vimos anochecer desde el Tunel View con el valle del rio de la Merced enmarcando al Gran Capitán, esa mole que atrae como un imán a miles de alpinistas de todo el mundo. La montaña se tiño de tonos anaranjados con el caer del sol y me recordó al Naranjo de Bulnes…
Apurando el día hasta el límite, como de costumbre, aún tuvimos tiempo de pasar un rato en el Centro de Visitantes del Yosemite Village que tiene un supermercado muy bien surtido y una tienda de recuerdos con cosas bastante originales.
Ya de noche cerrada salimos del parque hacia al Cedar Lodge, en la carretera 140 dirección a San Francisco. Allí teníamos alquilado un apartamento donde cenamos y nos reímos un rato antes de retirarnos a dormir.
Mañana temprano partimos rumbo a San Francisco!
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fotografías y texto © O ViaxaDoiro,2010